Un castillo
muy cool
La sociedad avanza y se reinventa, ya desde hace unos
años se veía la irrupción de locales nocturnos en monumentos históricos, sobre
todo en Iglesias. Es obvio que es un negocio llamativo y que consigue
diferenciarte de los demás. Que tengan una función de ocio es sólo una
posibilidad más para dar uso a edificios que por diversos motivos ya no cumplan
su misión inicial, siempre y cuando el local sea de carácter privado.
El Castillo de San Antón ahora es un museo
arqueológico e histórico municipal, pero el pasado sábado por la noche parecía
de todo menos un museo. No puede ser que el Ayuntamiento deje organizar una
fiesta en un edificio tan representativo para la ciudad. ¿Se imaginan una
discoteca en el Partenón de Atenas, o en el Coliseo romano? El Castillo debe
ser cuidado, la piedra con la que está construido y la humedad lo deteriora
poco a poco. En los jardines se encuentran piedras históricas, que podrían ser
dañadas en un evento así. Nunca se hizo una fiesta así en toda Galicia y desde
los altos cargos del Ayuntamiento debieron pensar que esto elevaría el estatus
de la ciudad.
El Castillo pertenece al Ayuntamiento, por tanto es de
carácter público y se mantiene con los impuestos de los coruñeses. Se trata de
un bien de interés cultural de todos, y sin duda es una gran falta de respeto
para la población. Además, hay otros edificios municipales con infraestructuras
mejores preparadas para celebraciones así. Los gastos de la limpieza después de
la fiesta corren a cargo del Ayuntamiento, por tanto, de todos los ciudadanos.
En democracia todos tenemos los mismos derechos y
deberes, ¿qué tiene una empresa hostelera que no tengas tú? Que se lo pregunten
al alcalde del PP, Carlos Negreira. Está claro que la culpa no es de la
empresa, lo cierto es que a cualquiera le gustaría organizar un evento propio
en un en lugar tan bien situado geográficamente y tan histórico. Es posible que
cualquier día nos encontremos con que está reformado en un centro comercial.
No decir nada ha sido la solución por parte del
concejo para que los ciudadanos no puedan manifestar su opinión, probablemente
el descontento social hubiera parado lo que pretendían que fuera un gran
espectáculo. Ni siquiera los invitados a la fiesta sabían que iba a ser allí,
una serie de buses estaban esperándolos en el pub para llevarlos.
En un foro de Internet una asistente decía que la
fiesta había sido espectacular y que la seguridad estaba muy controlada y que
la gente era “suficientemente normal”. Eso mismo pensarían los dueños de la
casa rural próxima a Santiago en la que unos jóvenes organizaron una
macrofiesta en la que los daños materiales llegaron a los 30.000€.
Los
monumentos emblemáticos son simplemente eso, brillan por sí solos y no
necesitan de eventos para darles fuerza. El ocio no debe de ser su primera
opción, sino la cultura. Aunque parezca una conclusión simplista, lo público es
del pueblo, y desde el Ayuntamiento deben beneficiar otras actividades que en
el sector privado no podrían salir adelante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario